Las almas como la de María ignoran el lenguaje mundano del amor; pero se doblegan estremeciéndose a la primera caricia de aquél a quien aman, como la adormidera de los bosques bajo el ala de los vientos.
( Maria, Jorge Isaacs)

No soy mas que la misma flaca de siempre. ¿ Te acuerdas de mí?



jueves, 6 de agosto de 2015

Recuerdos de bolsillo


Era la noche de uñas de gatos,
alegre jolgorio de furcias desdeñadas,
de vino amargo y evocación.

Era la noche de ojos curiosos
bocas de llanto,
acerbo musical.

Era la noche de cenizas,
de la mirada perdida,
de la piel sobre la piel.

Era la noche de gemir versos
de perder el paraíso.
El fin de la inocencia.


Diana Hernández

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